En medio de la así llamadas guerras santas, Juan de Mata propone una alternativa evangélica diferente, basada en la caridad, en la tolerancia, en la pacífica convivencia y en la solidaridad cristiana. Su obra es muy bien acogida por el papa Inocencio III y en pocos años se extiende por toda Europa. Se han cumplido ya ochocientos años de acción redentora, una larga historia digna de ser recordada y celebrada por todo el conjunto de la Familia Trinitaria, ya que el proyecto original de Juan de Mata se ha desarrollado a través de la historia dando origen a nuevos institutos religiosos y a nuevas formas de vida laical.
Además, se cumplen también los cuatrocientos años de la concesión papal del Breve de la Reforma Trinitaria, llevada a cabo por San Juan Bautista de la Concepción (1561-1613). El santo reformador infundió nuevo vigor y espíritu al carisma de Juan de Mata. "Volver al fervor de los principios" fue el objetivo de la Reforma.
En la comunión de un mismo carisma y desde distintas partes del mundo, los miembros de la Familia Trinitaria, proclaman la verdadera libertad y la hacen visible a aquellos que carecen de ella; promueven la dignidad de los pobres y oprimidos; acogen a los refugiados, emigrantes y transeúntes; ayudan a los más necesitados; anuncian el evangelio en tierras de misión; son solidarios con los perseguidos a causa de su compromiso con el evangelio y ejercen el ministerio pastoral según la índole propia de su carisma.
Trinitarios y trinitarias, nacidos Para dar gloria a la Trinidad y para la redención de los cautivos, son hoy en la Iglesia y en el mundo testigos del Dios Trinidad y apóstoles de la redención. |