ASAMBLEA INTERTRINITARIA
 

V ASAMBLEA INTERTRINITARIA “AVILA 2011”

Mensaje del Santo Padre, Benedicto XVI
en ocasión de la apertura de la V Asamblea Intertrinitaria

SU SANTIDAD BENEDICTO XVI

saluda cordialmente a los representantes de la Orden, de los Monasterios de clausura, de los distintos Institutos de religiosas de vida activa y de las asociaciones de fieles que componen la Familia Trinitaria, reunidos en su V Asamblea, en Ávila, e invoca al spíritu Santo, para que les asista e ilumine de forma que, fieles al proyecto de San Juan de Mata, encuentren los caminos más adecuados para vivir hoy con generosidad su consagración religiosa y laical en la Casa común de la Santa Trinidad.
Al mismo tiempo, el Santo Padre les exhorta a mirar a Jesucristo, Redentor del hombre, centro de todo su ser y misión, para que, conformados a su imagen, reflejen la inefable hermosura del Amor Trinitario y para que la Cruz, que han recibido como signo, les guíe en su servicio a la Iglesia, testimoniando a Aquél que pagó el precio de nuestro rescate para llevarnos a Dios, de modo que todos, y en particular los pobres y los cautivos de nuestro piempo, tengan la dicha de encontrar la paz y la libertad verdadera.
Con estos sentimientos, e implorando la intercesión de Nuestra Señora del Remedio, fuente santa de la gracia divina, el Sumo Pontífice imparte a los partecipantes la implorada Bendición Apostólica, que complacido hace extensiva a todos los miembros de la Familia Trinitaria en las diversas partes del mundo.

Vaticano, 22 de agosto de 2011

+ Angelo Becciu
Sustituto

Mensaje de los miembros del COPEFAT a la Familia Trinitaria al finalizar la V Asamblea Intertrinitaria “Avila 2011”

A nuestros hermanos y hermanas de la Familia Trinitaria en el mundo

Del 22 al 25 de agosto hemos celebrado en la ciudad de Ávila la V Asamblea Intertrinitaria “Avila2011”, que hoy, 26 de agosto, clausuramos en Salamanca, junto a las reliquias de nuestro Padre San Juan de Mata. Hemos vivido una experiencia de Familia muy rica e inolvidable, en la que hemos podido apreciar las diferencias que nos enriquecen y la unidad esencial que nos convoca.
Repasando la historia de estos 25 años, reconocemos un progreso importante en el camino recorrido. A nivel general valoramos que ha crecido en nosotros el sentido de pertenencia a la Familia en todos los ámbitos: el laicado se siente mejor considerado, las relaciones entre los distintos miembros son más trinitarias, los proyectos en común crecen, los organismos creados para impulsar el sentido de familia están vivos…
En esta V Asamblea “Avila2011” valoramos especialmente la presencia de los jóvenes, y su participación. Sentimos que han sido acogidos con alegría, se han manifestado como son, se han expresado con libertad y hemos sentido su empuje: son un signo fuerte de esperanza. Se percibe mucha riqueza en tanta pluralidad, y un ambiente de familia sana, libre, unida, en búsqueda, abierta, en camino. En general percibimos una realidad ilusionante. Nuestro carisma es muy rico y actual, y nuestra misión tiene retos importantes. La Familia Trinitaria está viva: es un don de Dios llamado a ser profecía de comunión en nuestro mundo.
He aquí algunas interpelaciones de la Asamblea que han dejado eco en este COPEFAT:

1.- Revisar nuestras estructuras:

No podemos repetir las pirámides del mundo, sino que tenemos que vivir en la circularidad de la Trinidad. Como trinitarios y trinitarias, hemos de impulsar en todas nuestras estructuras, relaciones y ministerios, la corresponsabilidad, y declarar explícitamente la riqueza y complementariedad de nuestras diferencias, y la igualdad esencial de nuestra vocación. Debemos seguir desarrollando el concepto de familia, incorporando a la vida y relaciones una nueva gestión, un nuevo lenguaje, y tener en cuenta el aire fresco, limpio y novedoso de las nuevas generaciones. “Arraigados en Cristo crecemos en familia” significa que Cristo está en el centro, y todos nosotros, religiosos y religiosas, monjas y laicos, jóvenes y de más edad, estamos firmemente unidos a Él, y desde Él entre nosotros.
Retos concretos importantes en esta línea son:
El papel de la mujer lo consideramos importante en los órganos de decisión; también el del laicado. Nos parece haber escuchado en nuestra Asamblea el clamor de mujeres y laicos: no necesitamos ideas para ejecutar sino que pensemos juntos.
El recuperar un lenguaje de igualdad e inclusivo (no es la Orden y la Familia; sino la Familia Trinitaria que nos integra a todos). Recuperar también un lenguaje femenino, que declare la comunión, la igualdad esencial, la única dignidad de personas, hijas todas de una misma familia.

2.- Fortalecer la comunión para crecer en familia:

Para ello es necesario cultivar la vida interior y fortalecer la comunidad particular.
Vida Interior, personal y comunitaria. Hay que cultivar el silencio, la soledad, y encontrarnos permanentemente con el Misterio de Dios que nos habita. Es desde la vida del Espíritu como podemos experimentar el gozo de la comunión y de la familia. Si no hay experiencia personal de Dios Trinidad, consciencia de su Presencia, en nosotros y más allá de nosotros, no puede haber verdadero sentido de familia, y la misión difícilmente será trinitaria.
La experiencia del Espíritu nos abre a la comunión universal: experimentamos el amor gratuito y la conexión con todo cuanto existe. Todo lo que pasa en el mundo tiene que ver con nosotros; no podemos quedar fuera de las realidades que viven nuestras hermanas y hermanos, quienes quieran que sean.
La experiencia del Espíritu también da lugar a la fecundidad y a la creatividad. Si vivimos en el Espíritu surgen cosas nuevas. El Espíritu nos permite pasar de las concepciones racionales y esquemas intelectuales, sólidos, seguros y estáticos, a experiencias de vida que nos desbordan, que ponen en juego y a punto el corazón, que permiten el desarrollo del carisma, porque permiten el fluir de la vida.

Nuestras hermanas contemplativas son como las manos que sostienen nuestro apostolado de redención y liberación en favor de todos los necesitados. Ellas, con su oración incesante, animan y estimulan nuestra propia vida interior.
Fortalecer la Comunidad, comenzando por la comunidad particular, concreta, cotidiana, la que se construye día a día: Ser comunidad trinitaria es vivir la misericordia sin medida, luchar por la justicia con ternura, y experimentar el gozo de una vida plena; pero se trata de vivir esto hacia dentro y hacia fuera (en nuestra vida y en nuestras relaciones y no solo en la misión). Hay que empezar entre nosotros y nosotras: en nuestras pequeñas comunidades y grupos, en nuestros Institutos, provincias, federación, delegaciones o vicariatos, y, desde la experiencia trinitaria vivida, en nuestras realidades particulares, podemos crecer en familia y extender la Familia más allá de nosotros.

3.- Misión Compartida:

Más allá del hacer cosas juntas. Reconocemos el valor de las cosas que vamos haciendo en familia. Pero creemos que además de proyectar nuevas cosas en familia, podemos poner en común lo que tenemos: compartir obras, participar en lo que ya hacemos, ayudarnos… promocionarnos unos a otros. La creatividad surge fácilmente cuando se comparte sin medir. Tenemos una gran riqueza para afrontar el futuro, pero esta riqueza será fuente de mayor riqueza si la ponemos en común y la hacemos circular.
Sostener y promocionar los proyectos de familia que tenemos entre manos. Son bastantes, y debemos cuidarlos. Destacamos el SIT por las interpelaciones que justamente se han hecho en la Asamblea. Es un proyecto característico de nuestra misión trinitaria y de enorme actualidad. Interpelados por el grito de tanta gente que padece persecución, hemos de retomar la participación corresponsable en este organismo.
Nuevas realidades que nos interpelan. Hay muchas realidades de pobreza y esclavitud que nos interpelan y entristecen, y que nos ponen alerta. En estos momentos nos parece un escándalo para la humanidad, y un dolor para la familia trinitaria, la situación de Etiopía y Somalia, donde tantas personas mueren de hambre constantemente. Pero nos interpelan también los pobres cercanos y el no poder darles una respuesta por nuestra burocracia, horarios, perfiles y condiciones ¿Cómo recuperar la incondicionalidad de nuestro carisma en todos los lugares? Tenemos muchos gestos, obras concretas, proyectos que estamos impulsando… y dan mucha gloria a Dios porque están dando vida a muchas personas. Pero no debemos quedarnos tranquilos cuando tantas veces tenemos que decir a hermanos que sufren “no puedo ayudarte”.

4.- Propuestas que nos parecen interesantes, factibles y deseamos impulsar:

La Formación: A dos niveles: la posibilidad de una formación trinitaria en común, y la necesidad de formar en el sentido de familia en cada una de nuestras realidades (la presencia del sentido de familia en nuestros planes y proyectos de formación). Muy importante trabajar en itinerarios (procesos)…
La Pastoral Juvenil Vocacional: Promover el Carisma, no nuestras instituciones y obras particulares. Las experiencias de una Pastoral conjunta debieran extenderse, promocionarse, cultivarse…
La Comunicación: La información ha de circular, pues la comunicación es importante para la comunión. Una Página web de la familia, es una posibilidad no solo para darnos a conocer fuera, sino también hacia dentro: para la formación, compartir recursos, etc.
Intercambios en experiencias de vida y misión: No se trata de colaborar o fomentar experiencias puntuales que nos van a enriquecer, sino de fomentar la participación en el mismo carisma. Los proyectos existenciales de las comunidades son más que las actividades que llevamos a cabo.

5.- ¿Qué nos caracteriza como trinitarios y trinitarias?

Podemos hablar de muchas perspectivas, y todas son válidas, aunque se acentúen cosas diferentes. Las realidades en las que estamos son distintas (sociedades, culturas, historia de cada institución…). También tenemos carismas diferentes… Sin embargo, tenemos una única misión: que la liberación definitiva de Dios Trinidad penetre en todas las realidades donde estamos presentes, de diferentes modos y maneras, la liberación definitiva de Dios Trinidad, Dios Amor, Dios Familia, que a nadie deja fuera… Creemos que todos tenemos la experiencia de que ser Familia Trinitaria libera.

CONCLUSIÓN

Juntos construimos comunión. Juntos crecemos en familia. Es bueno que sigamos en la misma línea, y sigamos haciendo cosas y proyectando… Pero tenemos que reconocer que nuestro camino en familia es fruto del querer y el hacer del Espíritu. Es muy importante que consideremos que en nuestros proyectos compartidos e impulsados en familia hay un hacer de Dios maravilloso por el que podemos sentirnos agradecidos y alabarle juntos. No estamos solos, y no solo porque somos muchos y crecemos en Comunión, sino porque Él va por delante de nosotros en este camino. Va rompiendo (fronteras, muros, techo…); va desbordando por donde pasa; fluye sin cesar generando nueva vida… El espíritu hace nuevas todas las cosas, y hace cosas nuevas.
En el nombre de la Santísima Trinidad, recibid nuestro abrazo fraterno y cordial.

Firmado en la ciudad de Salamanca a 26 de agosto de 2011.